LAS CONSECUENCIAS DEL CONSUMO DE DROGAS
Drogodependencias
El consumo de drogas tanto legales como ilegales se ha extendido en nuestra sociedad en las últimas décadas, así se ha reflejado en el aumento de personas que acuden en busca de ayuda cuando el problema les ha desbordado o les está produciendo graves consecuencias en su salud física y mental, en su trabajo, familia o economía.
Existen 4 aspectos fundamentales en la conducta adictiva:
- Fuerte deseo o impulso para llevar a cabo la conducta.
- Capacidad deteriorada para controlar la conducta.
- Malestar y/o angustia emocional cuando no se puede llevar a cabo la conducta.
- Continuar con la conducta de consumo a pesar de saber que es quien produce los problemas en la persona.
El ser humano y la mayoría de los animales presentan a nivel cerebral un circuito de placer o circuito de recompensa, (formado por diferentes estructuras del cerebro y en el que interviene la dopamina) es un circuito básico para la supervivencia ya que de él dependen actividades como la alimentación o la reproducción, y es clave en el desarrollo de la conducta adictiva. El objetivo de este sistema es perpetuar aquellas conductas que al sujeto le producen placer o satisfacción, generando un estado de activación que produce la búsqueda de la sustancia, y hace que los estímulos que rodean al acto de consumir se conviertan en reforzadores.
Por otro lado, la acción repetida de una sustancia sobre las células neuronales provoca una serie de cambios destinados a recuperar el nivel de funcionamiento previo a cuando no había la sustancia, de ahí que, cuando se deja de consumir la sustancia se produce el síndrome de abstinencia. Se debe tener en cuenta que cada sustancia, debido a su composición química tiene un potencial adictivo distinto y provoca diferentes alteraciones en quien la consume.
Las drogas inducen a un efecto de placer y recompensa, causando una alteración en el cerebro, ya que todas ellas poseen la capacidad farmacológica de actuar como un reforzador positivo. La conducta adictiva tiene dos efectos: el primero que la conducta de consumo tiene consecuencias positivas, y el segundo que esa misma conducta tiene respuestas negativas. Por lo tanto, la droga actúa como un reforzador tanto positivo como negativo; es decir, se lleva a cabo la conducta de consumir por sus efectos psicológicos y fisiológicos positivos, y se mantiene el consumo por evitar las respuestas negativas del llamado síndrome de abstinencia.
